2.19.2006

Se busca

Siempre que empiezo a salir con alguien, se me acercan mis guardaespaldas (o guarda-corazones, en realidad), mis amigos más cercanos que saben cómo soy: una enamoradiza. Me preguntan cómo estoy, me preguntan quién es él, cómo va todo, cómo me siento... escucho atenta los consejos -nunca está de más escuchar- y me lanzo a la piscina, muchas veces vacía.

Es la verdad. Soy una enamorada del amor, me gusta que mi corazón vaya a mil y tener la cabeza en las nubes. Vivo buscando sentir esas cosquillas en el estómago, también llamadas mariposas.

Hoy nuevamente tengo a mis guardaespaldas atentos. Esta vez están contentos, ansiosos de que algo suceda. Solo existe un problema: se me perdieron las mariposas. No siento lo que debería estar sintiendo. No entiendo por qué. Él me gusta, es buenísimo, y me quiere. Pero yo... yo quiero mis mariposas. Exijo mis mariposas. ¿Se las habrá quedado alguien? Si las encuentran, prometo recompensa.