Me siento feeling, me siento lonely
Me habían dicho que era en los domingos cuando uno extrañaba más a un enamorado. Estar todo el día viendo tele, o haciendo nada pero con alguien. El descanso compartido, como lo bautizamos hace muchos años con mis mejores amigos y mi primer enamorado.
Entonces, cuando pasé mi primer domingo de soltera, me sentí totalmente superada. No recuerdo si habré hecho algo con alguien o simplemente me habré quedado en mi casa. Creo que fui a jugar tennis ese día, o creo que no. El punto es que ese domingo sin enamorado no fue triste, sino relajante. Hasta me sentí mal por estar tan bine.
Sin embargo, los días pasaron y me di cuenta que no era el domingo el día que me traería más nostalgia de estar con alguien, sino el resto de días de la semana. Ese lunes salí al cine, pero el martes me quedé en mi casa. Me quedé sin nada que hacer, ni nadie con quien hablar; no había nadie en el msn, nadie a quién escribirle. Es más, creo que tampoco había nadie en mi casa ese día y me sentí sola. “Lonely” como dice la –muy mala- canción de Líbido.
De acá que pueden decir que habré cambiado. Antes era de quedarme siempre en mi casa, sabía lo que tenía y que G estaba a una llamada de distancia o a solo un clic para poder conversar. Pero ahora que G no está, tengo la necesidad de distraerme. No es que evada la situación de estar sola, es la ansiedad y la inquietud. Me arrimé a un tercero para sentirme más cómoda, y a todos mis amigos para el resto del tiempo. Me dediqué a salir casi a diario, primero tenía la universidad, luego el plan pastel con “el otro” o la juerga con mis amigos de toda la vida.
G dijo que me había dedicado a tomar desde que terminé con él. Es mentira. Si tomé, no fue distinto a lo de toda la vida. Que salgo más, es verdad. No a todo el mundo le gusta el café, por lo que mi plan tranqui de toda la vida no pudo ser una constante Si me “juergueo” más es porque tengo más opciones, si salgo en mi carro y me voy de un rincón a otro de Lima es porque estoy sola y no dependo de nadie. Si me quejo es porque no lo valoro todavía, si me divierto es porque estoy muy bien así.
Eso sí, debo admitir que es muy hipócrita de mi parte jactarme de que me gusta estar sola. No siempre tengo ganas de estar sola. Soy demasiado social, creo. O, aunque diga lo contrario y nunca lo admitiré, demasiado dependiente. El tema del “otro” duró muy poco, y no porque yo lo haya querido así. Culpo a mi dependencia, no a él, aunque fue él quien me dejó sentirme tan cómoda a su costado. Ahora me da pena que haya terminado porque había construido un soporte, al mismo tiempo creo que es mejor porque no me permitía ser sincera conmigo misma, ni con lo que realmente sentía. Llené un vacío con una pieza que no correspondía a ese lugar pero yo lo hice encajar. Ahora tengo este vacío de nuevo y de ahí el título de esto, nuevamente me siento Sola. (nótese la S mayúscula)
12.21.2005
a la/s
12:56 p. m.
12.17.2005
La del espejo
Hoy en la mañana, la maldita del espejo me sacó en cara todo lo que yo nunca quiero aceptar. Me dijo que mi peinado es despeinado, que mi gimnasio no está funcionando, que si sigo rompiendo la dieta (como la rompí comenzando el día, en el desayuno) nunca logré darle curvas a mi cuadrada figura. Sumado a esto, la otra del espejo me mostró las marcas en mi caara, las que tengo de hace poco, las que tengo de hace tiempo. Me mostró las manchas de mi espalda, los rollos que salen cuando trato de verlas y una vez que los tapo con un polo, los rollos que sobresalen como si quisieran también verse en el espejo. Me pongo un pantalón nuevo y me doy cuenta que ningún pantalón me va a quedar jamás, que mis piernas son muy flacas, mis caderas perfectas pero no en proporcion a las piernitas, mi trasero inexistente, y mis caderas bajas... jajaja, vaya eufemismo para los rollos.
Me hace probarme mil polos, mil pantalones. Temino poniéndome lo mismo de siempre, mi ropa de batalla, mi "así pasas piola". Guardo entonces los 400 soles de ropa que gasté en el esperado cierrapuertas. La guardo en un mismo cajón, arrugada como si no me interesara lo que ayer me parecía una especie de premio por este año, porque no la necesito hoy que me siento gorda.
Al final de esta batalla con la otra del espejo, me doy cuenta que no puedo evitarla, que no puedo matarla ni negarle la existencia. Le busco una solución pero no aparece. Opto por la depresion, por los "estoy gorda", "maldita la hora que decidi no levantarme para ir al gimnasio", "me quedarán laxantes?". Quizá debería conseguir un espejo que adelgace la figura o conformarme un poco, que lo compre a quien le guste y si nadie lo compra, seré yo la que elija. Maldita, no podrás conmigo.
a la/s
12:30 a. m.
12.10.2005
Soledades contemporáneas
(Sacado de Entre la soledad y el amor - A. Bryce Echenique)
La juventud se ha convertido casi en una forma de sabidurìa y, sin duda, hoy Vìctor Hugo no se atreverìa a escribir un Arte de ser abuelo. El verdadero arte consiste actualmente en permanecer joven y en no ponerle lìmite alguno a la libertad de amar sin comprometerse, prolongando indefinidamente el plazo de una deliciosa irresponsabilidad. Todo es posible y nada es grave cuando se es joven. Y la asociaciòn entre juventud y solterìa provoca nostalgia entre los adultos casados. El matrimonio es un prisma deformante cuando a travès de él se observa la soltería de otros. El hombre y la mujer casados tienden a atribuirles y envidiarles a los solteros todas las conquistas que no tuvieron.
La evolución de las costumbres ha reforzado decisivamente la legitimidad social de la juventud. Y, además del atractivo que siempre tuvo, la juventud se beneficia actualmente del atractivo que le confiere la libertad sexual y sentimental propia de nuestro tiempo. Mujeres y hombres de cualquier edad pueden disfrutar de esta libertad, pero, de hecho, la juventud es la gran favorecida. La soltería se ha convertido en un período de prueba en el que el individuo aprenda a conocerse mejor y al que la moral de hoy se adapta perfectamente.
a la/s
9:55 a. m.
12.09.2005
La pasión del masoquismo
¿Cómo era mi enamorado? Era un sueño: además de ser físicamente simpático, era el chico que siempre encontraba un espacio para sus cosas y para su enamorada. Le encantaba salir a comer, a tomar un café, al teatro... compartíamos gustos en películas. Era ferviente seguidor de la lealtad y aborrecía la idea de la infidelidad. Venía de una familia cariñosa y súper unida. Además, era estudioso, bastante inteligente y talentoso.
¿Qué tenía de malo? No sé.
Terminé con un chico perfecto, con el chico "bueno". Ahoram últimamente, me he visto atraida por el opuesto. Con el que prefiere salir a tomar una chela con sus patas, que trabaja en una cosa y nada más. Ve pelìculas de negros o de jacky chang (ni sé como se escribe, lo que denota qué poco me importa), no ve series sino discovery, no va al teatro y tiene un montón de amigas que logran producirme una sensación llamada "celos". Caramba, es un chico NORMAL.
Un amigo me dijo "así les gusta, pendejos. Claro, siempre terminan con el bueno". Será cierto? Será verdad que la naturaleza de la mujer nos obliga a buscar al macho cavernícola? Y luego nos quejamos porque "todos los hombres son iguales". Quizá queremos ser solo nosotras las que estamos en contacto con nuestros sentidos, queremos ser la sensible y esperamos que Él sea el que se dedique a lo práctico. Quiero alguien que se suba a mi carro y detecte los ruidos, no ser yo la que lo va a recoger. Quiero que alguien me cambie por una pichanga, por unos piques o una chela. Quiero sentirme en ese momento sola en mi casa hasta que una amiga me dice para ir a su casa o salir a algún lado. Eso quiero. No quiero un pendejo, quiero un chico normal y creo que no tiene nada de malo.
a la/s
12:15 p. m.
Para estar Sola, no basta con estarlo
Hoy leí en un libro que estar solo no es lo mismo que estar alejado del Otro. Estar solo es querer estar con el Otro sin poder lograrlo.
Hace casi un mes terminé con mi enamorado, luego de una relación relativamente duradera (2 años... eso está dentro de los parámetros de duradero, no?). Como sea, entre los motivos de la terminada, había uno que yo consideraba muy importante. Quería estar sola. Con eso no me refiero a encerrarme en mi cuarto, romper comunicación con el mundo y limitarme a escribir en las páginas de mi diario. No. Hablo de ser una por sí sola, hacer lo que quiera, volver a mi entorno normal: mis amigos, mis pasatiempos, mi propio tiempo. Entonces, no buscaba la Soledad arriba descrita, solo la del espacio personal.
Sin embargo, hace unos días me he empezado a sentir sola. Frecuento más a mis amigas, casi sienmpre ando acompañada, pero me falta algo... o alguien.
No ha pasado ni un mes y ya mi mente se ha clavado en otra persona. Otra persona que me dio alas, pero no lo suficientemente grandes para poder volar. Me intriga lo que piensa y mi inseguridad me corta, me hace pensarlo más de la cuenta creando este vacío... esta sensación... esto que buscaba no? Por fin estoy sola. Si me agrada? Claro que no. Pero sí me intriga, me deja pensando, me coloca una sonrisa. Aunque creo que no es una sonrisa, es mi yo pensante que sale un rato de mí, me apunta y se ríe: "tarada, te la hicieron".
Ni modo, yo me traje a este punto. Si no es sola, Sola.
a la/s
1:09 a. m.