12.21.2005

Me siento feeling, me siento lonely

Me habían dicho que era en los domingos cuando uno extrañaba más a un enamorado. Estar todo el día viendo tele, o haciendo nada pero con alguien. El descanso compartido, como lo bautizamos hace muchos años con mis mejores amigos y mi primer enamorado.

Entonces, cuando pasé mi primer domingo de soltera, me sentí totalmente superada. No recuerdo si habré hecho algo con alguien o simplemente me habré quedado en mi casa. Creo que fui a jugar tennis ese día, o creo que no. El punto es que ese domingo sin enamorado no fue triste, sino relajante. Hasta me sentí mal por estar tan bine.

Sin embargo, los días pasaron y me di cuenta que no era el domingo el día que me traería más nostalgia de estar con alguien, sino el resto de días de la semana. Ese lunes salí al cine, pero el martes me quedé en mi casa. Me quedé sin nada que hacer, ni nadie con quien hablar; no había nadie en el msn, nadie a quién escribirle. Es más, creo que tampoco había nadie en mi casa ese día y me sentí sola. “Lonely” como dice la –muy mala- canción de Líbido.

De acá que pueden decir que habré cambiado. Antes era de quedarme siempre en mi casa, sabía lo que tenía y que G estaba a una llamada de distancia o a solo un clic para poder conversar. Pero ahora que G no está, tengo la necesidad de distraerme. No es que evada la situación de estar sola, es la ansiedad y la inquietud. Me arrimé a un tercero para sentirme más cómoda, y a todos mis amigos para el resto del tiempo. Me dediqué a salir casi a diario, primero tenía la universidad, luego el plan pastel con “el otro” o la juerga con mis amigos de toda la vida.

G dijo que me había dedicado a tomar desde que terminé con él. Es mentira. Si tomé, no fue distinto a lo de toda la vida. Que salgo más, es verdad. No a todo el mundo le gusta el café, por lo que mi plan tranqui de toda la vida no pudo ser una constante Si me “juergueo” más es porque tengo más opciones, si salgo en mi carro y me voy de un rincón a otro de Lima es porque estoy sola y no dependo de nadie. Si me quejo es porque no lo valoro todavía, si me divierto es porque estoy muy bien así.

Eso sí, debo admitir que es muy hipócrita de mi parte jactarme de que me gusta estar sola. No siempre tengo ganas de estar sola. Soy demasiado social, creo. O, aunque diga lo contrario y nunca lo admitiré, demasiado dependiente. El tema del “otro” duró muy poco, y no porque yo lo haya querido así. Culpo a mi dependencia, no a él, aunque fue él quien me dejó sentirme tan cómoda a su costado. Ahora me da pena que haya terminado porque había construido un soporte, al mismo tiempo creo que es mejor porque no me permitía ser sincera conmigo misma, ni con lo que realmente sentía. Llené un vacío con una pieza que no correspondía a ese lugar pero yo lo hice encajar. Ahora tengo este vacío de nuevo y de ahí el título de esto, nuevamente me siento Sola. (nótese la S mayúscula)