9.11.2007

-
Cuando te pienso...
cuando te llamo en mi mente...

Debo confesar

que aun te llamo "mi amor"
-

9.07.2007

-

...y me di cuenta que pude haber sido una excelente esposa del siglo pasado gracias a mi increíble capacidad de hacerme la huevona.

-

-

Me miento a mí misma,
y solo a veces me creo.

-

8.16.2007

A veces me pregunto...
qué tengo para que no me ames más
o si realmente me amaste
o si a veces te da por volver...

digo que no, pero a veces te espero
o será porque ayer todo tembló

7.23.2007

"

- mu, cuando vas a dejar de fumar
- pronto - dije - cuando deje de llorar - pensé.

7.20.2007

"
- Y cómo estás?
- No estoy

7.18.2007


Status de los últimos 7 días

- Veces en que dije “no lo voy a olvidar”: 35
- Veces en que dije “no lo quiero olvidar”: 41
- Veces en que dije “creo que debo dejar de verlo”: 1
- Cigarros en la última semana: 2 cajetillas de 20 + 1 de 10 + sueltos
- Licor ingerido: 4 botellas de vino, 5 vasos de whisky, 1 vaso de whiskey, 1 martini y 3 cervezas
- Sustancias tóxicas ilegales consumidas: 0
- Lágrimas derramadas: 2lt.
- Mañanas con ojos hinchados: 2
- Peso: +150gr

Y doctor, cómo van los avances?

7.17.2007

no sé qué decir.

no hay nada que decir.

7.16.2007

No es lo mismo

  • El amor, de verdad se acaba?
  • El amor de verdad, se acaba?

Hoy tengo muchas ganas de escribir, no sé si sea bueno o malo. Hoy quería hablar de amor. Hoy quería confesar que todavía lo amo, pero que se me pasará. Y todos dicen que eso es bueno. Todos menos yo. Todos incluido él. Hoy quería gritar y salir corriendo desnuda por Lima gris, Lima fría, Lima de polvo y ladrillo, pero no lo hice porque me vestí y vine a trabajar.

Hoy no es domingo pero igual lo extraño.

7.14.2007

Aún no estoy lista
para guardar en mi caja
mis canciones de amor
una flor sin temporadas
los recuerdos que acarician
(y apuñalan)
y a esos ojos de miel
que nunca empalagan.

Necesito tiempo.
Pero estoy mejor.

7.08.2007


En memoria de un posavasos.

(todo confabulado para ayudarme a olvidar)

7.03.2007

"no sé,
como quieras"


Si las cosas fueran como yo quisiera...

Quizá hoy no estaría llorando




...de nuevo.


(es que yo me pregunto, pero cuál es el apuro de avanzar?)

7.02.2007

No soy yo (26 de junio)

No fumo, pero ayer terminé el día con 10 en el pulmón. No somos pero sigo siéndote fiel como si fuéramos. No tomo mucho, pero hoy me quiero emborrachar. Mi vaso amarillo hoy no es mío, porque alguien lo tomó sin preguntar. No me gusta el chocolate pero hoy no puedo pensar en otra cosa. Hace frío y tengo calor. No estoy contenta pero sonrío. Me busco en tu mapa y no me encuentro.

Ya no soy la misma de la foto.


Es más, tampoco soy la de la foto.*
*Actualizado 020707

6.28.2007

esta vez solo fue un pisco sour, pero lo que me hizo estar sola por media hora en la barra de huaringas fue mucho. mandé un mensaje de texto. ¿qué hago mandando mensajes de texto? ¿qué gano? no me respondió, no quería que me responda. No hubiera sabido qué decir. Fue solo un pisco sour, pero muchos cigarros. Fueron 10 o más en todo el día, la verdad dejé de contar. Nadie me acompañó al carro esta vez. Fui por todo benavides sin ir de "carreritas" con la balita blanca, pero de todo eso me acordaba. De todo. De mucho ya. Hoy desperté con un nudo en la garganta, será por eso que estoy ronca. aún te extraño mucho.

6.25.2007


Los domingos deprimen.
Los domingos fríos deprimen.
Tomar siesta y despertar de tus frazadas, los domingos, deprime.
Despertar de un buen sueño y salir de tus frazadas es, los días domingo, soltar tus abrazos y eso deprime.

6.24.2007

Como diríamos en 121: los domingos "te malean" y a mí me meten a rebuscar por lo que nunca le di el clic de "publicar entrada".

Que voy a hacer cuando tu no estés
29 de marzo de 2007

- primero que todo voy a llorar, lloraré una catarata de gocta, lloraré porque –como tú ya lo sabes- es lo que sé hacer mejor. Al menos algo sé hacer bien.

- Me encerraré. De ahí me encerraré porque aunque no me creas, a mi no me gusta que me vean llorar. Los abrazos también me ayudan, aunque me colocan en una posición de lástima que me hace sentir aún peor. Por eso, la primera etapa será llorar sola en mi cuarto, en el carro, y en el baño.

- La segunda etapa es mi reconocimiento del mundo. Sigue ahí. Si bien una partecita muy pequeña de mí está totalmente muerta, la otra parte está solo inerte, poco a poco cobrará vida. Pero el mundo sigue ahí. Mis amigos, ahí. Mi carro, ahí. Puedo activarle la alarma, llevarlo a donde me dé la gana. Extrañaré el nunca haber conocido el centro de lima contigo, el centro del que siempre Eric me hablaba y que me parecía un lugar que yo sabía me iba a gustar. Anyway, también sigue ahí, y yo, menos un poquito, sigo viva.

- Luego entro a llamar a mis amigos y amigas, que seguramente nunca perdí contacto con ellos, por algo son mis amigos. Pero acá empiezo a fingir que estoy feliz y saldré sonriente a tomar un trago con ellos, quizá a bailar. Aunque nunca me gustó ir a discotecas estando soltera, no soy mucho de bailar con desconocidos, y con mis amigos prefiero hacer payasadas antes de bailar. Cuando tú no estés, trataré de que lo estés. Porque aunque esté en la cuarta etapa, no te he olvidado. Trataré de seguirte los pasos, y quizá te encuentre “sin querer”, pero sí lo voy a querer. Será molesto, porque si salgo, estaré mirando un poco más allá siempre, a ver si te vi, si no te vi. Espero que sí. Aunque no sabría que decirte, quizá no te miraré a los ojos, porque de hacerlo, volvería inevitablemente a la etapa número uno, dos y tres, todas a la vez.

- Romperé un corazón. Porque pensaré que puedo salir con alguien pero es una mentira. A ti no te he olvidado, es más, te sigo esperando porque una vez me prometiste que no me dejarías, me dijiste que yo te tenía y firmaste en un posavasos que nos querríamos siempre. No te dejaré fácilmente, ni tampoco dejaré fácilmente que rompas tus promesas (me prometiste que te quedarías, sí lo hiciste, estábamos en tu cama, en boli, y me miraste a los ojos, te lo hice prometer)… then again, uno dice cosas tontas cuando cree estar enamorado.

- Me rindo. Te dejo ir, pero eso no quiere decir que me olvidé de ti.

- Te olvidé, te convertiste en una carpeta en mi computadora de todas las fotos que nos tomamos. Te convertiste en un recuerdo que me costará recordar (porque no quiero y por mi mala memoria) y me olvidaré si realmente me quisiste, cómo éramos cuando estábamos bien. Si hasta ahora, que no me has dejado aún, a veces no me acuerdo cómo era antes.

- Y recién quizá ahí pueda ir adelante y pensar de nuevo en mí. Por fin saliste de mi cabeza aunque tampoco lo celebro.

Hoy me doy cuenta que nada de esto se cumple, o que quizá sigo en el primer paso.

6.21.2007

No sé quién le dio permiso al sol para salir el día en que más gris me siento.

No sé quién me creo para pensar que el sol tiene que pedir permiso.

6.19.2007

A veces siento
que a veces somos
lo que a veces fuimos.

Y a veces sonrío. Y a veces duele.

Me apunto a veces.

6.10.2007

Domingo, 24 de septiembre de 2006

Dos personas se conocen, un hombre, una mujer. Un hombre, una niña quizá. Tienen un amigo en común, no se verán más veces de las que vean a ese amigo, se encontrarán en un par de reuniones, se saludarán al reconocerse, pero nada, él pasara desapercibido en su vida, ella es sólo un extra, personaje de reparto, no necesita un nombre en los créditos: “chica en la reunión”.

Las coincidencias aumentan, él se vuelve mejor amigo del amigo de ella, ellos viajan, luego vuelven. Ella tiene enamorado y un día van al teatro con él y sus papás, pero al terminar tienen un poco de hambre, qué tal un sanguchón, vale. Entonces llegan al sitio, y ella lo reconoce, al amigo, con la barba algo crecida, con la piel bronceada tras una larga caminata, y lo saluda. Y lo llama por su nombre, ya se conocen. Una breve conversación, que no significaría nada, pero las coincidencias aumentan.

Hace ya un par de meses que la niña terminó con su enamorado, esto no iba. Hace unas semanas salía con un nuevo “galán”, pero este la dejó. Ella está rsentida, pero tampoco hay mucho que hacer, además, hay motivos para celebrar. Es la graduación del amigo en común, ella llega tarde, tenía chamba para varirar y elige una crónica que habla de las Apple para esperar en el museo de la Nación, a la hora del coctel sale, brinda con su amigo, se toma fotos, se divierte, está feliz.

En casa de su amigo, llega él. También tarde, pero con un trago porque estamos de celebración. Y ella tomará, y el también quizá. Se sentarán a conversar, será el alcohol, o algo que está pasando en ese momento, será el aire, pero ellos bailarán como si toda la vida hubieran bailado juntos, él la mirará y ella no volteará los ojos, se moverán en un tantán sin fin, se tomarán las manos y sentirán que por un momento se levantaron del suelo y fueron cogidos por algo fuerte, muy fuerte que debe cerrarse como se cerrará.

Es una niña, debe regresar a casa. Pero él no dejará que se vaya así no más, él ha decidido robarle un beso. Y lo hizo, y qué bueno que lo hizo. Y fue tan bueno que no bastó, y que sean dos, y ela se irá pensando, en que quizá eso pudo significar algo. Recuerda entonces que tiene su teléfono, y que él tiene el suyo luego de que ella misma lo anotó. Llamará?

Llamó.

Será un café, será un pisco sour. Será un san antonio, será una visita a la playa. Una serie de salidas, una cantidad pequeña de besos, más que robados prestados. Ella está mal, ella no siente, y siente no sentirlo. Lo llamaron el café del mal, cuando ella decide decirle al señor de barba que “no eres tú, soy yo”. Y él lo tomará bien, como debió tomarlo, como el café amargo.

Pero felizmente, la historia ahí no acaba.

ÉL la borro de su lista, borró su número en el teléfono, borró su historia y la tapó con otra. Ella se apoyó en sus amigas, se dedicó a buscarse, a buscar unas mariposas que ella las hacía perdidas.

Fue marzo. Fue abril. Fue mayo.

Fue frente a un asensor, con un papelito que decía “pico” cuando ella volvió a rozar sus labios, entre un quiero y no quiero, con un “sé que la voy a cagar de nuevo” en su cabeza y un “que beso más seco” en la suya. Pero fue un nuevo punto de partida, quizá el empujón que necesitaban.

Luego vino un almuerzo, luego vino un temblor en la cabeza. Las mariposas habían vuelto y su aleteo susurraba un nombre. Un apodo, quizá... Ella de pronto sabe lo que quiere, todo está ordenado y se decide a buscarlo.

Casi cuatro meses después de esto, ella y él creen ser los que más quieren, los que mejor aman, los más felices del planeta. Crean espacios, como el mundo bajo el cubrecama, de cielo azul y una línea naranja en lugar de sol. Hacen el amor como si fuera la primera y última vez. Se descubren. Se ríen como locos, se miran como si se estuvieran reconociendo, como si se hubieran olvidado del rostro del otro.

Hablan de casarse, de tener hijos, de vivir juntos. Son cuatro meses, pero han crecido a pasos agigantados. Hablan de por siempres, de eternos, de mil otoños, mil primaveras, de hasta la muerte, de amen y de todo lo demás. Salen comentarios, como tú eres mi esposa, vive conmigo, quédate a dormir, quédate por siempre, soy tuya, eres mío, todo lo que quieras. Ella no piensa dejarlo nunca, quiere quererlo por todo lo que le queda de vida y de amor, sabe que siempre ha pensado lo mismo, pero es como si en el fondo supiera que este es el de verdad, que este es el que quedará, no piensa en nadie más, no piensa en pensar en nada más, no cabe esa idea, no hay manera, simplemente no hay manera.

Tiene 22 años, está a punto de terminar la carrera, es una niña, no ha vivido más que una breve lista de 25, pero no le importa. Ya paró de contar, ya no falta nada, quiero que él quede... quiero que sea de verdad, no quiere nada más.


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Odioamo ser nostálgica.