La miraba y sentía que era hermosa y que era amargo separarse de ella. Pero el mundo, más allá de la ventana, era aún más hermoso. Y si por culpa de él abandonaba a la mujer amada, entonces ese mismo mundo vería aumentado su valor con rodo el precio del amor traicionado.
- Eres hermosa -le dijo-, pero tengo que traicionarte.
La vida está en otra parte - Milán Kundera
Y así te fuiste.
Y así te lloro.
Y así te espero porque creo que también puedes encontrarme al otro lado de la ventana.
Sobreestimas la vida. Crees que es tanto más grandiosa y olvidas lo que ya has logrado. Quieres más. Eso no es malo.