La mala
Tengo la firme idea de que toda historia de pareja, toda relación, es digna de ser escrita. Pónganlo donde quieran: una película, una novela o una serie de televisión; quizá llegue a ser un reality o un programa de concursos, y esperemos que no se convierta en un policial en las noticias.
En mi caso, estoy jodida. Hace rato vengo tratando de filmar las últimas escenas, pero no me dejan (si fuera novela, diría que el rating está que pide más), pero no es novela, yo decidí que era película, y película sin secuelas. No soy directora de mi película, soy una simple actriz, y no cualquiera actriz, soy la villana.
En toda historia es así: hay una buena, hay una mala (o bueno, o malo... como sea). Y en lo que son malas, hay distintos tipos: está la loca, la que tiene un plan malévolo que busca alcanzar una extraña meta, algo así como conquistar el mundo. Está la envidiosa, que no tiene lo que quisiera tener y hace lo que sea para alcanzarlo. Y está la perra, esa imbécil que hace lo que hace no por amor, sino por odio. Quiero cagarla a ella, es lo único que me interesa.
Yo soy esa última. Esa perra que no quiere cagar a ninguna ella, pero está empecinada a cagarlo a él. Ahora, no creo que todo haya empezado así, pero así podría ser interpretado y no hago nada para cambiar la opinión del público. Es más, si llegaron tarde a la película, no entenderían nada y no demorarían en juzgar y decir "que maldita". Pero ya fue, no quiero ser la heroína de ninguna película, y no me interesa si es que mi historia le gusta o no a quién la ve. A mí ya no me gusta, está a punto de convertirse en una trillada comedia romántica sin final feliz.
FIN